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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.

02/06/2005

Medidas desesperadas

El informe detallado había tardado algo más en llegar. Athareas había leído y releído los detalles. La estrella se había convertido en una pequeña nova tras la desestabilización de su núcleo, destruyendo los planetas en su catastrófica expasión. Luego se había colapsado sobre si misma hasta quedar convertida en enana. Ningún resto había quedado en órbita.

Ni los humanos habían sido tan locos como para construir algo así. Incluso ellos meditaban hasta el extremo sus 'Exterminatus'. Y no tenían unas consecuencias tan graves, dadas las circunstancias. Sólo las bestias tiránidas destruían con esa voracidad y aparente despreocupación.

Athareas, después de informar al Consejo de Ulthwé, había tomado el mando del Puño de Vaul sin esperar decisión alguna de los Videntes. Tampoco creía que llegasen a ninguna conclusión práctica, al menos no en un tiempo razonable. Las cosas ahora sucedían en cuestión de días y horas, no de los siglos con los que estaban acostumbrados a lidiar los longevos Eldar.

También había ordenado a las naves-hogar y su escolta abandonar la órbita del mundo astronave rumbo a un refugio en el espacio profundo, lejos de toda posible amenaza inmediata. Ante todo, el pueblo Ëaressi debía sobrevivir. Una vez arreglado eso, podría tomar otras iniciativas.

Una de ellas había sido ordenar a Jeriah que siguiese al 'Destructor de estrellas', como lo había llamado Jeriah, tras recoger un contingente de tropas eldar y kroot bajo el mando de la Capitana Aryadel. Athareas sabía que Jeriah y Aryadel eran amigos, y ambos, como guardianes purificadores, serían capaces de hacer lo que se temía iban a verse obligados a hacer. Ahora, el Puño de Vaul debía reunirse con Jeriah, para proporcionarle ayuda si era, que sería, necesario.

Por un momento pensó en el Kano. No habían recibido señales de él y su grupo, lo cual quería decir que o bien habían fracasado o ya habían cruzado el megalito en busca del Talismán. En cualquier caso, era inalcanzable. El pragmatismo ëaressi se impuso y apartó esos pensamientos de su mente. Si nada podía hacer, no debía pensar en ello.

(...)

Aryadel también estaba atónita ante el informe. La escala a la que se desarrollaban las cosas la superaba. Sólo era una guardiana. ¿Para qué quería el Kano, a través de Athareas, que ella interviniese? Reflexionó sobre cual sería su papel, y poco a poco, uniendo piezas, consiguió hacerse a la idea de lo que se esperaba de ella.

La nave de Jeriah, camuflada y siguiendo discretamente a la extraña flota que acompañaba a esa mostruosidad, su contingente de purificadores y kroot, la espera de órdenes... Sabía que el Puño no sería rival para esa flota, ni siquiera para esa nave en solitario, y mucho menos la pequeña fragata en la que viajaban, así que Athareas no esperaba un enfrentamiento directo... El suave pitido de la puerta de su camarote la sacó de sus cavilaciones.

- Pase - Dijo sin levantar la vista de las notas de Jeriah. Oyó el siseo de la puerta al abrirse, pero quien fuera permaneció en silencio, lo que llamó su atención haciendo que levantara la vista - ¿Qué ocurre? - miro ceñuda al suboficial.

- El Capitán Jeriah la llama al puente - El suboficial parecía tenso y asustado - Están... están volviendo a hacerlo.

Aryadel parpadeó varias veces antes de comprender a qué se refería el suboficial. Sin esperar a que dijese nada más, se levantó rápidamente y salió del camarote casi atropellando al suboficial, dejando los informes desparramados sobre su camastro.

(...)

M'Yen estaba indignado. Llevaba una hora sentado esperando ser recibido por el Comandante Farsight. Sin embargo, este había hecho entrar al Shas'El y había dejado a M'Yen esperando fuera. Era un diplomático, ¡el Comandante no podía hacerle eso!

De pronto, mientras refunfuñaba para sus adentros, oyó la puerta abrirse y los marciales pasos del Shas'El, los cuales había aprendido a reconocer tras meses de viaje juntos. Se levantó dispuesto a entrar en tropel en el despacho del Comandante para comunicarle su indignación, pero sólo pudo llegar a ver cómo la puerta se cerraba ante sus narices.

- Debemos volver al Kor Run'Al. Tenemos una nueva misión - Dijo sin más el Shas'El, con su habitual tono marcial e impersonal.

- ¡Pero aún no he hablado con el Comandante! ¡Esto es indignante! - Se dirigió a la puerta, dispuesto a llamar a ella aunque fuese a golpes. El Shas'El le detuvo cogiéndole firmemente del brazo, aunque sin violencia.

- No, M'Yen - M'Yen se sorprendió de escuchar su nombre en boca del Shas'El, y del tono, casi un susurro, que era de todo menos impersonal - Es grave, muy grave. Debemos irnos.

M'Yen sacudió la cabeza, contrariado. Era la primera vez que el Shas'El se dirigía a él de un modo tan informal. Pero si el tono y las palabras podían dejar alguna duda, la mirada del Shas'El disipó cualquier confusión. En verdad algo realmente grave ocurría. El Shas'El parecía asustado.

- ¿A... a dónde vamos? - Acertó a preguntar M'Yen mientras se dejaba casi arrastrar por el Shas'El a través de los pasillos que les conducían al puerto.

- A Upsila Tartarus - El Shas'El recuperó su tono inflexible y mecánico.
02/06/2005 11:51 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.

07/06/2005

Razones para luchar

A pesar de la extraña voz procedente de la enorma máquina, Sayëan podía apreciar el tono paternal que su padre utilizaba. El Señor Espectral, el Viejo Haq, como lo llamaban informalmente los jóvenes (casi todos los Ëaressi, dicho sea de paso) había pasado las últimas horas preguntando a su hijo sobre los acontecimientos de las últimas décadas durante las cuales había permanecido dormido.

Los circuitos a los que estaba conectado le proporcionaban datos y energía, pero el antiguo Kano prefería escucharlo todo de viva voz. Durante un momento Sayëan pensó que su padre símplemente disfrutaba escuchando a su hijo.

Fuera del transporte, la Telaraña se extendía infinita. Hacía horas que habían atravesado el portal alojado en la base del Megalito de Cadia, cerca de Kars Galedon. Segundos más tarde de hacerlo, cargas explosivas habían vuelto a enterrar el portal para ocultarlo de ojos indiscretos. Por ese camino no podrían regresar. Sayëan tampoco había esperado hacerlo.

El Viejo Haq no hizo comentario alguno mientras su hijo hablaba. Sólo preguntaba, sin cuestionar las decisiones tomadas y los caminos seguidos. Un Kano hacía lo que debía hacer, sin esperar aprobación u oposición. Representaba a los Ëaressi, y ellos lo aceptaban. Y ante todo, el Viejo Haq aún era un Ëaressi, y no iba a cuestionar las decisiones de su hijo.

Era extraño observar a la enorme máquina sentada y encorvada casi cómicamente dentro de la bodega del transporte, escuchando atentamente cada palabra. Cuando llegaron al asunto del Talismán y los Arlequines, que habían desembocado en su nuevo despertar, la lisa y normalmente inexpresiva faz del Señor Espectral pareció fruncir el ceño. Sayëan sabía que no era posible, pero tal vez el espíritu del antiguo Kano era capaz de alterar el Hueso Espectral que conformaba su enorme cuerpo.

El Señor Espectral escuchó incluso con mayor atención cada palabra, meditando cada frase de Sayëan, que no omitió detalle alguno. Al final, Sayëan quedó callado mirando a su padre como esperando consejo o una palabra de ánimo. El Viejo Haq permaneció en silencio, reflexionando.

- ¿Cómo está tu madre? - dijo sin más la máquina, sorprendiendo a Sayëan.

Los Ëaressi no se casaban formalmente, siguiendo su costumbre de evitar ceremonias y protocolos innecesarios y poco prácticos. Sin embargo Sayëan sabía lo mucho que su padre y su madre se habían querido. Él era el mejor ejemplo de ello. Sin embargo, no acertaba a encontrar relación alguna entre la pregunta y la situación actual.

- Está bien, en la Esperanza. Continua con su trabajo de sanadora. - Durante un momento Sayëan añoró su despreocupada vida anterior a la de Kano - Los envié a Ulthwé - recordó a su padre.

- Athareas sabrá lidiar con los Videntes. Hubiese sido un buen Kano si no se hubiese empeñado en defender mi candidatura. - De nuevo otro cambio de tema... ¿o no? - Cuida bien de tu madre, espero - Obviamente, todo iba relacionado, incluso la informalidad de los Ëaressi en las relaciones.

- La hace sonreir - dijo Sayëan sin pensar.

- Eso es bueno. No es bueno estar sólo durante siglos - Durante un momento Sayëan se sintió culpable por despertar a su padre después de tanto tiempo, hasta que cayó en la cuenta de que el comentario de su padre tenía una doble intención - Incluso el Kano tiene derecho a una vida - La enorme cabeza del Señor Espectral se ladeó un poco, esperando.

- Tal vez más tarde. Ahora hay mucho que hacer - Sayëan trató de evitar el tema. Ahora no era momento para sentimientos.

- Entonces, ¿por qué luchas? - El Viejo se inclinó sobre su hijo, como si le mirase fijamente con unos ojos que realmente no tenía. - Recuerda lo que significa ser Kano, hijo mío. Los Ëaressi seguimos teniendo corazón - El Señor se golpeó ligeramente en el pecho con un monstruoso puño de combate mientras un extraño sonido salía de su cuerpo. Sayëan reconoció una extraña forma de risa y por fín captó la ironía.

El Viejo Haq, el último de los Señores Espectrales de los Ëaressi, y por tanto, último pedazo de Hueso Espectral que los Ëaressi habían conservado. Hueso Espectral, la materia de la que estaba hecha la civilización Eldar, y el núcleo de su mundo de origen, Bieltan. Por un momento, Sayëan recordó Bieltan, aunque nunca lo había visto con sus propios ojos, y recordó el símbolo de su mundo.

Sin embargo, durante un instante, su mente voló hasta Ulthwé. Entonces, la risa del Señor Espectral aumentó durante un instante hasta que apartó la 'mirada' de su hijo. "Ya sé por qué luchas, hijo", pensó el Viejo Haq.
07/06/2005 18:28 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.


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