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12/05/2005

Interludio

Interludio

Dentro de tres días tenían que regresar para reunirse con la Flota. La Esperanza de Lileath les esperaría en Ulthwé. La situación debía ser grave para que el Kano reuniese a toda la Flota y además se presentase abiertamente ante los Videntes. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y poder concentrarse en su tarea.

Aryadel y el resto de su grupo avanzaron lenta y cautamente entre los árboles. Solicitó un informe a los grupos de avanzada, que fue rápidamente respondido con sendos 'Todo despejado' por parte de los exploradores. Igual que todos los informes de las últimas dos semanas.

Esta vez no habían encontrado el puesto Exodita abandonado. Estaba arrasado. Los edificios estaban en ruinas, cubiertos por la maleza desde hace años, aunque todavía eran claros los restos de la lucha. Templos, casas, todo. Destruido hasta los cimientos. Los monkeigh habían sido muy metódicos en su tarea.

Con disgusto se reprochó el término. Al Kano no le gustaba que su gente se refiriese a los Humanos con ese apelativo despectivo. Pero esta vez estaba justificado, e incluso el Kano se habría sentido furioso ante la destrucción que habían provocado los soldados del Imperio. De pronto algo llamó su atención. Uno de sus subordinados le hacía señas.

- Capitana -dijo en un susurro el oficial de comunicaciones- Tenemos comunicación con nuestra fragata. Tenemos visita.

- ¿Humanos? -algo en su interior deseaba una revancha.

- ... -el oficial dudó un segundo- Caos. Una barcaza. No han identificado la Legión. Se dirigen a la superficie. Su trayectoria les llevará a unos cientos de kilómetros de aquí.

- Bien. Llama a nuestros transportes. -Tendría que conformarse con los traidores que una vez fueron humanos.
12/05/2005 13:59 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.

Despertares

- ¿La zona está asegurada, Capitán? - Sayëan miró a su alrededor, deduciendo la respuesta.

- Sí, Mi Kano - La respiración acelerada del Capitán de los Escorpiones aún era apreciable a través del intercomunicador.

El paisaje corroboraba la afirmación del Escorpión. Nada vivo, excepto las tropas Ëaressi, permanecía en pie alrededor del Megalito. Decenas de cadáveres rodeaban la base del enorme artefacto. Los Escorpiones se habían empleado bien, y aunque las víctimas del ataque eran tropas traidoras, a Sayëan le disgustaba el excesivo salvajismo que caracterizaba los ataques del Capitán Escorpión.

- ¿Bajas? - A pesar de todo, sus soldados eran lo primero.

- Tres, y media docena de heridos. Los Kroot han sido de mucha ayuda - Era extraño que el Capitán concediese mérito a los aliados de los Ëaressi, pero tal vez deseaba complacer a su Kano. Sabía que la carnicería disgustaba a Sayëan.

- ¿Eso incluye las bajas Kroot? - Sayëan también sabía que el Capitán no los habría contado. No los consideraba tan importantes.

- No lo sé. Son muy celosos con sus muertos - Respondió evasivo.

En respuesta a la pregunta de Sayëan, tras un recodo apareció Brokaar, acompañado por varios de sus guerreros y el shamán de la tribu. Sus expresiones, enigmáticas como siempre, no mostraban emoción alguna por el resultado de la incursión. El grupo se detuvo a unos metros, y Brokaar avanzó en solitario.

- Humanos no resistir mucho. Ser tropas débiles - Eso quería decir que no había Marines Traidores entre el destacamento, sólo milicianos renegados. - De todos modos, no saber bien. Estar podridos.

- ¿Cuántos guerreros has perdido? - Sayëan trató de cambiar de tema.

- Dos puños - "Dos veces cuatro", se tradujo Sayëan a si mismo.

- Kano - Un oficial les interrumpió - Estamos listos. - Dijo señalando la base del Megalito.

- Está bien, vamos - A un gesto de Sayëan, Brokaar, el Capitán Escorpión y el resto le siguieron hacia el Megalito.

Parte de la base había sido excavada rápidamente por un grupo de Ëaressi, que ahora esperaban junto a lo que habían dejado al descubierto. El arco encastrado en la roca del Megalito conservaba todos los detalles. Al estar enterrado, ni la erosión ni otros elementos habían causado daño alguno. Un par de soldados terminaban de limpiar cuidadosamente algo junto al arco.

- ¿Funcionará? - Preguntó Sayëan. Uno de los soldados se volvió.

- Creemos que si, Mi Kano - Se giró de nuevo hacia lo que estaban limpiando, pero siguió hablando. - Los circuitos de Hueso parecen intactos. Sólo falta la fuente de energía.

- Bien, terminad con eso y preparaos. No queda mucho tiempo. - Sayëna hizo un gesto, y un Vidente se acercó a él - Ahora hemos de despertar al Viejo - Dijo con un susurro al Vidente, que asintió con gravedad.

Lentamente caminaron hasta uno de los Transportes Rompedores, estacionado junto al Megalito. Otros dos esperaban algo más alejados, con parte de las tropas del destacamento formadas a su alrededor. El cuarto sobrevolaba la zona, vigilando desde el cielo por si aparecía algún intruso.

Sayëan y el Vidente se detuvieron junto a uno de los portones laterales del Transporte. En silencio, sabiendo lo que tenían que hacer, uno de los Veteranos que guardaban el portón manipuló los controles y este se abrió con un siseo. Cuando el portón se abrió completamente se apartaron dejando pasar al Vidente. El interior de la bodega estaba oscuro, pero un suave zumbido indicaba que algo esperaba en su interior.

El Vidente se giró y miró a Sayëan, como esperando una confirmación. Sayëan asintió, y el Vidente hurgó en su bolsa ceremonial en busca de algo. Con cuidado sacó un objeto ovoide, de color rojo sangre, apagado y sin brillo, que sostuvo entre sus manos. Durante un momento se lo mostró a Sayëan, que lo miró con una extraña sonrisa.

- Hazlo - Dijo sin más.

El Vidente entró en la bodega, desapareciendo entre las sombras. Sayëan y el resto esperaron fuera durante unos minutos. Mientras tanto, el soldado que había estado limpiando el artefacto de la base del Megalito se acercó tras Sayëan, pero no dijo nada por temor a interrumpir la curiosa ceremonia.

- Habla - Dijo Sayëan sin dejar de mirar hacia la bodega.

- El... - dudó un momento, mirando también hacia la bodega - ...el Portal está listo.

- Bien. Que todos aborden los transportes. Partiremos en cuanto... - El Vidente salió de la bodega, con las manos libres, e hizo un gesto de asentimiento a Sayëan. - Partiremos ahora. Ve a tu transporte. - El soldado salió a toda prisa hacia el transporte más cercano.

El Vidente se reunió con Sayëan y los Veteranos, a unos metros del transporte. El Kano se adelantó hasta quedar a unos pasos de la entrada de la bodega e hincó una rodilla en el suelo, bajando la mirada. El zumbido procedente del interior de la bodega aumentó ligeramente.

- No debes hacer eso - La voz, grave y susurrante, procedía del transporte, como una prolongación del zumbido.

- Lamento... - Sayëan buscaba las palabras adecuadas. - ...lamento perturbar tu descanso - Parecía apenado de veras.

- No lo habrías hecho de no ser necesario. Levántate - Sayëan obedeció lentamente, pero no levantó la cabeza. - ¿Cuán grave es la situación?

- El Ojo se extiende, engullendo un mundo tras otro. Los Humanos han encontrado un Talismán. Planean utilizarlo para detener a los Servidores del Caos.

- No son conscientes de lo que hacen. Debemos recuperarlo.

- Sabemos donde está, pero el Caos también lo sabe. Vamos... - Un crujido interrumpió a Sayëan, que levantó la cabeza.

- ...vamos a adelantarnos - El Viejo miró sin ojos a Sayëan. La pulida superficie gris-azulada reflejó la tenebrosa luz del cielo de Cadia mientras la cabeza giraba observando los alrededores. - Aaaaah, es agradable sentir de nuevo el aire - El Viejo abrió los brazos ligeramente, dejándose acariciar por la gélida brisa. Poco a poco sacó su estilizado pero enorme cuerpo del transporte, irguiéndose en toda su altura.

- Saludos, Haq'aldharion - Dijo solemnemente Sayëan mientras hacía una reverencia.

- Saludos... Hijo. Deja que vea tu rostro - Sayëan obedeció, y lentamente se quitó el casco para mirar al Señor Espectral que antaño fuera Kano de los Ëaressi... y su padre. El Último de los Señores Espectrales de los Ëaressi.
12/05/2005 14:03 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.

Alguien dijo una vez "golpea con suficiente fuerza y alguien acabará abriendo la puerta... o la puerta caerá". Athareas sonrió bajo su casco mientras observaba al Gran Consejo cuchichear en sus asientos. Individualmente sabios, supuestamente, como colectivo eran como cualquier otra organización política. Athareas podía distinguir los distintos grupos de presión, partidistas, que sabía defenderían sus respectivas posturas por insostenibles que fuesen. Pero como todo en política, eran manipulables. Resultaba irónico que los manipuladores por excelencia estuviesen siendo manejados por un simple... soldado.

Uno de los videntes se levantó y trató de hacer callar al resto para iniciar la sesión, sin demasiado éxito al principio. Poco a poco se fue haciendo el silencio en la sala, y la atención de cada grupo se fue centrando en el estrado que presidía la reunión, donde un sillón vacío estaba rodeado de otros cuatro, ocupados. El resto, decenas de videntes y los brujos que les asistían, ocupaban las gradas en un gran semicírculo. Cuando todos se hubieron callado, el vidente a la derecha del sillón vacío se levantó y se dispuso a hablar.

- ¡Hermanos Videntes! - Athareas enseguida reconoció la voz del vidente que había tratado de evitar que hablase con el Consejo. - ¡Corren tiempos aciagos para Ulthwé y toda nuestra Raza! ¡Hemos recibido nuevas y preocupantes noticias que deben llamar nuestra atención! - "Noticias que tú pretendías evitar que comunicase al Consejo", pensó Athareas. "Y ahora quieres apuntarte el tanto".

- ¿Y cuales son esas noticias? - Preguntó un vidente anónimo desde las gradas. Sin embargo, todos conocían ya la noticia.

- Otro Talismán de Vaul ha sido descubierto por los Mon-keigh, y corremos el riesgo de que caiga en sus manos... - "Y eso te asusta, ¿verdad?" - ...o en las de los Servidores del Caos. - "Y eso, para asustar a los demás miembros del Consejo".

Un fingido murmullo de sorpresa inundó la sala. Hacía dos días que el rumor corría por todo el Mundo Astronave, fruto de la declaración a voz en grito de Athareas. Dos días esperando el resultado previsible. "Dos días perdidos", se lamentó Athareas desde su asiento destinado a los invitados.

- ¡Debemos recuperarlo! - Increpó un miembro del Consejo - ¡No podemos permitir que caiga en malas manos! - "Cualesquiera que no sean las vuestras, ¿no es así?".

- ¡Eldrad murió por causa de otro Talismán! - Recordó por algún motivo otro miembro. Y la discusión estalló.

Los partidarios de una intervención directa discutieron con los partidarios de mantenerse al margen, como siempre. Osados contra conservadores. Todos sin darse cuenta de que las cosas ya estaban en marcha, decidiesen lo que decidiesen. Por una vez, sus poderes precognitivos no les habían servido de nada. Planes y previsiones de milenios soslayados por un acontecimiento que no supieron prever. Todos esos planes truncados con la muerte de Eldrad. Sin él no eran nada, y ahora peleaban como niños.

Diez minutos más tarde la discusión continuaba, para frustración de Athareas. Nadie pensaba hacer nada. Todos se enfrentaban sin llegar a ninguna conclusión. "Al menos en Bieltan ya se habrían levantado en armas", pensó el Viejo Capitán con lástima. Era suficiente para él, y no podía permitirse más retrasos. Lentamente se levantó de su asiento y bajó de la grada de visitantes. Sólo el Vidente con el que había hablado dos días antes le siguió con la mirada, permaneciendo en silencio mientras los demás discutían.

Tras descender al nivel del suelo, caminó lentamente hacia el centro del hemiciclo, frente al estrado principal. Poco a poco percibió como la discusión se apagaba y las miradas comenzaban a centrarse en él. Varios Vengadores se dirigieron a interceptarle camino del estrado, pero la mano levantada del Vidente les detuvo. Cuando llegó al centro de la sala, giró en redondo, observando a todos los presentes.

- ¿Este es el Gran Consejo de Ulthwé? - Habló sin levantar la voz, pero todos pudieron escucharle. - ¿Este es el concilio que pretende llevar a la Raza Eldar a un nuevo renacer?

- ¿Quién osa hablar así al Consejo de Ulthwé? - Increpó alguien.

- Sin Eldrad no sois nada... - Dijo casi con un susurro. - Sólo él supo tener la suficiente visión, y sin él ahora estáis ciegos... - Continuó levantando la voz - ...salvo para lo que queréis ver. - Esto último lo dijo mirando hacia el estrado.

- No es más que uno de esos renegados, ¡que lo saquen de aquí! - Dijo alguien a su espalda.

- ¿Para que podáis seguir discutiendo inútilmente? - Dijo girándose para encarar al que había hablado. - Mientras vosotros perdéis el tiempo el resto del universo sigue su curso, con o sin vosotros. Ahora no hay miles de años para trazar vuestros planes y manipulaciones. Las cosas suceden, y suceden ya, sin esperar a que toméis una decisión.

La sala estalló en nuevas acusaciones. Las facciones volvieron a gritarse, esta vez echándose la culpa unas a otras de su pasividad. El Vidente a la derecha del sillón vacio se levantó lentamente y miró durante unos segundos a Athareas. Luego miró al resto de videntes y lentamente bajó la mirada, negando para sí.

- ¿Qué sugiere el representante de los Ëaressi? - Muchos de los presentes ni siquiera conocían ese nombre, pero todos interpretaron que se refería al soldado que estaba plantado en el centro de la sala, sobre el cual se posaron todas las miradas.

Athareas sintió por un instante el peso de las mentes de todos los Videntes. A pesar de su comportamiento, todos eran poseedores de mentes poderosas, que ahora trataban de escudriñar su cerebro. A duras penas levantó sus defensas mentales, que resistieron el silencioso interrogatorio. A pesar de la escasez de psíquicos entre sus filas, los Ëaressi tenían una innata resistencia a sus poderes. De nuevo esperó, y poco a poco la presión cedió mientras los Videntes se iban calmando. Athareas intuyó que la mente del Vidente del estrado tenía algo que ver en la retirada del asalto mental de los demás miembros.

- ¿Acaso ese... renegado tiene más voz que los miembros del Consejo, Fadhral? - Preguntó uno de los portavoces de una facción.

- Ese... renegado, como tú lo llamas, es quien ha traido las noticias sobre el Talismán, y representa a su pueblo, los Ëaressi - "¿Está proponiendo una tregua?", se preguntó Athareas.

- ¿Ëaressi? No son más que piratas y vagabundos, marginados de fuera de los Mundos Astronave - Afirmó el portavoz.

- Esos 'marginados' mantienen una flota de guerra frente a Ulthwé - Recordó alguien de una facción opuesta.

- ¡Eldar amenazando a otros Eldar! - Remarcó uno de sus compañeros.

- Los Ëaressi no han amenazado a nadie - Cortó en seco Athareas. - Hemos venido con el fin de ayudar a recuperar el Talismán, e impedir que este caiga en malas manos. Pero está claro que tendremos que seguir solos...

- ¿Seguir? ¿Qué...? - Fadhral miró fijamente a Athareas - ¿...qué habéis hecho? - Esta vez el asalto mental fue decidido e implacable, pero Athareas lo dejó penetrar en su mente sin resistirse.

- Conocemos la localización del Talismán, y ya hemos tomado las medidas necesarias para hacernos, si es posible, con su control - Confirmó de palabra Athareas. - O destruirlo.

Athareas sintió de nuevo la presión. "¿Dónde? ¡¿Dónde?!", preguntaba dentro de su cabeza Fadhral. Pero no obtuvo respuesta. Deliberadamente, Athareas desconocía esa información. Ni siquiera sabía dónde encontrar a su Kano. Por eso este había usado el Regos como transporte, en lugar de los medios de los Ëaressi. Sólo el propio Sayëan sabía dónde iban a buscar el Talismán.

- Las tropas fueron enviadas antes de llegar a Ulthwé. - "¿O esperábais que confiásemos en recibir vuestra ayuda?", dejó leer Athareas a Fadhral en su mente.
12/05/2005 14:02 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.

Giro inesperado

- ¿Qué hacemos, Capitán? - El Oficial Ejecutivo parecía nervioso.

- Mantenemos la posición. Alerta en todas las cubiertas. Y que comprueben el campo de ocultación - Jeriah trató de parecer tranquilo, pero un sentimiento de miedo recorría a toda la tripulación tras lo que acababan de ver. - Quiero todo lo que nuestros sensores puedan averiguar sobre esa... cosa. Sin descubrirnos.

- Sí, Capitán - Respondió el Oficial, que empezó a dar órdenes al resto de puestos.

- Capitán, ¿avisamos al Kano? - Su lugarteniente había permanecido en silencio hasta entonces.

- No podríamos aunque quisiéramos. A estas alturas estará ya en el interior del Ojo. - Jeriah recuperaba poco a poco la calma. - Quiero un informe sobre la estrella. Necesitamos saber qué le han hecho con ese arma. Al menos informaremos a Athareas.

- Capitán, no somos rival para esa flota - Señaló con la cabeza la nave insignia. Los sensores indicaban más de siete kilómetros, erizados de armamento.

- Por eso nuestro trabajo ahora es recabar toda la información que podamos. - Sacudió la cabeza, contrariado, mientras trataba de decidir cual sería su siguiente paso. - La naturaleza de nuestra misión ha cambiado. Parece que los Tau han tomado la iniciativa.

- Capitán, pero lo que han hecho... - Temía terminar la frase.

- Lo sé. Si es lo que nos tememos, no sólo habremos fracasado, si no que la situación habrá empeorado. Esa nave podría rivalizar con el Talismán. No podemos permitir eso.

- Pero los Tau son...

- ¿Aliados? Sólo circunstancialmente, y lo sabes. Son jóvenes e inmaduros. Y a juzgar por lo que han hecho, demasiado impulsivos. - Odiaba el camino que estaban tomando las cosas. - Informad a Athareas.

- ¿Y si no responde? - El lugarteniente temía la respuesta.

- No tenemos alternativa. Sin el Kano, tenemos que seguir con el plan. Actuaremos como si el "Justicia del Tau'va" fuese otro Talismán.
12/05/2005 14:05 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.

Mensajes

* Transporte Regos
Borde exterior del Sistema Cadia

- ¡Lord Fansworth! - El astrópata parecía muy alterado. Perlas de sudor caían por su pálido rostro, mostrando el gran esfuerzo que le suponía mantener la concentración... y posiblemente la cordura. - ¡Lord Fansworth! - Volvió a llamar con insistencia.

La compleja maquinaria que albergaba el cuerpo del Navegante, permitiéndole sentir cada pulsación de energía de la nave, giró para encarar el cubículo del astrópata, encastrado en una pared protegida del puente.

- Tranquilo Julius, ¿qué ocurre? - Seamus sospechaba lo que pasaba.

- Un... un mensaje, Milord... - La concentración amenazaba con quemar su cerebro. - Demasiado poderoso... duele... - Seamus sabía lo que significaba.

- ¡Vuélcalo! ¡Deprisa! - Si no desconectaba a su astrópata de las comunicaciones de la nave la retroalimentación lo mataría. - ¡Vuélcalo y desconecta!

- Mensaje... - Julius apretó los dientes - ...volcado... - Su cabeza cayó a un lado, inerte.

Para alivio de Seamus, los sensores que monitorizaban las constantes vitales de Julius indicaban que sólo estaba inconsciente. Con un leve pensamiento ordenó al cogitador que había recibido la transmisión a través de la mente de Julius le mostró el mensaje recibido, directamente en su cerebro.

Aún sin comprender en contenido, reconoció de inmediato el lenguaje de batalla de los Ëaressi. El Kano Sayëan utilizaba una versión simplificada, mezclada con gótico alto, para comunicarse con el propio Seamus. Pero esta vez no había gótico, y el cifrado impedía saber de qué se trataba. Sólo una nota al principio era comprensible para Seamus: "Transmitir al Kano".

- ¡Oficial de cubierta! ¡Prepare la nave para regresar a Cadia!

* Kor Run'Al
Última Segmentum

- ¿Regresar? ¿Ahora? - M'Yen estaba indignado, pero el Shas'El permanecía imperturbable. - ¡Apenas he empezado a examinar las ruinas del asentamiento!

- La orden procede del Comandante Farsight en persona. Hemos de regresar a Vior'La de inmediato. El Kor Run'Al ha sido reasignado a la flota, bajo control militar.

- ¡Esto es indignante! ¡El Comandante me prometió que podría investigar los asentamientos Exoditas con libertad! - Sabía que sus protestas caerían en saco roto, pero no por ello dejaría de intentarlo.

- Eso ha cambiado. Estamos en alerta militar. Y ahora estoy al mando. Permaneceréis a bordo como asesor. - Ni siquiera esperó respuesta, volviéndose hacia el Piloto. - Prepare y ejecute un salto a Vior'La. Máxima velocidad. - Kais dudó un momento, mirando a M'Yen. - ¡El Por'El ya no está al mando! ¡Obedezca! - Con un suspiro, Kais introdujo las instrucciones correspondientes en la consola de navegación.

- ¡El Comandante recibirá una queja formal! ¡Esto no quedará así, Shas'El! - M'Yen salió del puente hacia su camarote, dejando al Shas'El plantado en el centro del puente, mirando por la portilla principal como el mundo que estaba bajo sus pies desaparecía para dar paso a las estrellas del espacio profundo, en dirección a Vior'La.

- Salto en 3... 2... 1... - Dijo mecánicamente Kais. Y el Kor Run'Al rasgó el espacio de camino a su destino.

* Esperanza de Lileath
En órbita alrededor del mundo astronave de Ulthwé

- ¿Está confirmado? - Preguntó Athareas.

- Sí, Capitán. Jeriah también ha indicado que ha enviado el mismo mensaje al Kano a través del Regos - Eso no pareció gustar a Athareas - Codificado - Se apresuró a añadir el lugarteniente.

- Está bien... - Meditó un momento, tratando de decidir que haría el Kano. - Informa al Puño de Vaul, Jeriah necesitará ayuda para detener esa nave Tau. Yo informaré al Consejo de Videntes.
12/05/2005 14:06 Enlace permanente. Tema: Eldar Ëaressi, Kroot Baakun y Tau No hay comentarios. Comentar.

Aviso

Bueno, después de varias semanas en dique seco, ahí van varios pequeños relatos. Ojo, hay que recordar que esto es un weblog y el primer artículo que aparece es el último publicado, y como acabo de poner varios seguidos, habrá que retroceder hasta el artículo correspondiente (con fecha de hoy) para leerlos en el orden correcto.

Hala, un saludo para los que tienen la moral de leer todo esto.
12/05/2005 14:09 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.


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