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15/09/2005
El Kor Run'Al llegó sin novedad a Upsila Tartarus tras reavituallarse y reforzar su dotación en Vior'La. M'Yen estaba en su camarote cuando le informaron que estaban llegando, desde donde se dirigió al puente. Por el camino, al ver a las tropas prepararse vió confirmados sus temores: Esta misión ya no era una excursión arqueológica o una embajada. Ahora el Shas'El estaba al mando y M'Yen sólo era un observador. Sin embargo, lo peor aún estaba por llegar.
Entró dubitativo en el puente. Si el Shas'El estaba al mando, no tenía muy claro cual sería su papel en la misión. Tal vez ahora podría preguntárselo. Lo encontró mirando al espacio por el ventanal principal del puente, de espaldas a la puerta.
- Ejem... - carraspeó para llamar la atención del Shas'El, pero este no se volvió. "Maleducado", pensó - ...pensé que ya habíamos llegado... - Un gran campo de estrellas ocupaba todo el ventanal.
- ...y así es - respondió para su sorpresa Kais, el piloto, que también miraba hacia el ventanal en lugar de sus instrumentos y pantallas, de los que rara vez levantaba la vista.
- Entonces, ¿hay algún problema con la navegación? - Algo iba mal.
- Las coordenadas son correctas - El tono de Kais fue mecánico, pero tenía un deje extraño, casi de miedo.
- ¿Y dónde demonios está el sistema? - Tanto misterio empezaba a exasperar a M'Yen.
- Simplemente... - El Shas'El habló por fin - ...simplemente no está, Por'El - dijo volviéndose hacia M'Yen. Tenía la misma mirada que cuando salió del despacho del Comandante Farsight.
- Eso no es posible. Ya deberíamos tener contacto visual - caminó hasta la consola del piloto y observó las pantallas - ¿...qué es eso? - señaló con el dedo un punto en el centro de la pantalla de navegación.
- Una estrella enana - Dijo Kais como si resultase obvio.
- El sol de Upsila Tartarus es una estrella amarilla, he leido los informes. - El Shas'El y el piloto permanecieron callados, dejando que M'Yen llegara a sus propias conclusiones - No puede haber mundos habitados orbitando una estrella enana... - miró sucesivamente al Shas'El, al piloto, la pantalla y el ventanal, perplejo - ...no... no puede... ¡Bien Supremo!
Por su mente fueron pasando apresuradamente distintas teorías, cada cual más rocambolesta, que fue descartando sucesivamente. Sabía que no podía ser casualidad. Si no, no estarían aquí.
- No han podido... ni siquiera ellos serían tan... - Volvió a mirar al Shas'El - Conozco a los humanos. Estuve en las negociaciones después de Damocles. Ni siquiera ellos decretarían un exterminatus a todo un sistema... ¡Ni siquiera tienen tecnología para hacerlo! - De pronto M'Yen abrió mucho los ojos, llegándo él mismo a la terrible respuesta.
- No ha sido un Exterminatus Imperial, Por'El - Confirmó por desgracia el Shas'El.
- Es imposible... - M'Yen repasó mentalmente la lista de posibles causantes una y otra vez, llegando siempre a la misma conclusión - ...no han podido... no pueden hacer eso... Por el Bien Supremo... es imposible... - tanteó una consola hasta apoyarse en ella, aturdido.
- No, Por'El, no es imposible... - El Shas'El le miró como si compartiese su perplejidad y sus temores - Hemos sido nosotros, M'Yen.
Trató de recuperar la compostura. Respiró hondo y cerró los ojos un momento, como esperando que al abrirlos Upsila estuviese donde debería. Por desgracia, al abrir los ojos el espacio permanecía vacío.
- Los informes decían... - trataba de recordar, pero estaba demasiado aturdido para encontrar un dato concreto.
- Treinta mil millones, M'Yen, hemos matado a treinta mil millones de humanos.
Sin embargo la sorpresa de M'Yen se vió interrumpida por otro evento inesperado, cayendo sobre él como un jarro de agua fría. El Puño de Vaul rompió la Telaraña justo frente al Kor Run'Al, llenando el ventanal del puente de la nave Tau. Atónito, M'Yen no era capaz de articular palabra cuando el enorme crucero, inconfundiblemente Eldar, se detuvo ante la pequeña nave de exploración.
- ¡Piloto! ¡Maniobras evasivas! ¡Calcule un salto de emergencia de inmediato! - El Shas'El, como militar, estaba mucho mejor preparado para reaccionar, y había evaluado correctamente la situación. No podía enfrentarse a una nave de guerra con más de diez veces el tamaño de la suya.
- Ejecutando - respondió mecánicamente el Piloto mientras manipulaba los controles. En unos instantes el enorme crucero desapareció del ventanal mientras el Kor Run'Al maniobraba desesperadamente para alejarse de él. - Salto en 5, 4,...
- ¡Espera! - gritó M'Yen de pronto. Kais detuvo la cuenta por un instante.
- ¡Piloto! ¡Ejecute! - increpó el Shas'El al Piloto - ¡Esto es una misión militar! ¡Yo estoy al mando!
- ¡Shas'El, conozco esa nave! - M'Yen parecía suplicar.
- Salto abortado - dijo el Piloto.
- ¡He ordenado que ejecute el sal...! - las palabras murieron en la boca del Shas'El cuando se dió cuenta que el Piloto no había abortado el salto por el ruego de M'Yen. Otras dos naves de similar diseño, pero más pequeñas, flanqueaban al Kor Run'Al, bloqueando el rumbo por el que debían saltar.
- Shas'El... - El tono de M'Yen era más tranquilo ahora, más diplomático. - Si nos quisieran muertos, ya lo estaríamos. - Señaló con la cabeza las dos naves más pequeñas. - Esas ya estaban ahí, ocultas, o habríamos detectado su entrada en el espacio normal.
- No se ha detectado ninguna ruptura del espacio - dijo el Piloto como para confirmar, y reforzar, las palabras de M'Yen. Kais también había reconocido las naves. - Mensaje entrante.
- Páselo - gruñó el Shas'El, sabiéndose atrapado. - Sólo audio.
- Soy Athareas de los Ëaressi, al mando del Puño de Vaul. Quiero hablar con el Por'El Dal'Yth M'Yen Kauyon J'Kaara Fio. - Incluso el propio M'Yen se sorprendió de escuchar su nombre completo. La voz que lo había pronunciado inspiraba a la vez autoridad y calma, como si supiese, lo cual era seguro, la impresión y temor que reinaba en la nave Tau.
16/09/2005
Poco a poco el tejido de la Telaraña fue cambiando, al principio de manera imperceptible, luego acusadamente tiñendo el camino entre mundos de la oscuridad más penetrante que Sayëan había contemplado nunca. Sabía que su padre también lo sentía a través de los sentidos de su cuerpo de Hueso Espectral.
- Estamos llegando - susurró el Señor Espectral sacando de sus cavilaciones a Sayëan.
- Yo también lo noto, padre... la Telaraña se muere - dijo señalando con la mirada hacia el exterior.
- La Oscuridad la destruye, como a cualquier otra cosa que trate de florecer aquí... - Incluso a través del extraño tono producido por los circuitos de hueso espectral Sayëan podía notar la tristeza en la voz de su padre.
- Estamos llegando, Kano - confirmó el navegante del transporte. - Saldremos de la Telaraña en 5... 4... - Sayëan se limitó a sujetarse con calma mientras la cuenta atrás llegaba a su fin.
El habitual fogonazo al que estaban acostumbrados al romper la Telaraña esta vez no se produjo. En su lugar un cielo negro recibió las naves una a una, que parecieron detenerse en el espacio. Sin embargo, sabían que estaban sobre la superficie de un planeta, un planeta que no veían.
- Estamos a cien kilómetros sobre la superficie, Kano. - A pesar de su tono calmado el piloto parecía nervioso. Volaba a ciegas, sólo guiado por los instrumentos de la nave. - Iniciamos salto a la superficie.
Esta vez sí se produjo el fogonazo, aunque tremendamente amortiguado por las sombras que les rodeaban. Un instante más tarde un segundo fogonazo rasgó el espeso aire sobre la superficie colocando las naves bajo la siniestra capa de nubes que parecía cubrir todo el planeta.
Sobre ellos podían distinguir las nubes, oscuras e inmóviles, que desde arriba absorvían toda la luz impidiendo ver el planeta desde el espacio. Por debajo la luz absorvida se convertía en una perpetua penumbra apenas perceptible rota únicamente por algunos remolinos viscosos que iluminaban la desolada superficie.
Bajo las naves el suelo se movía a gran velocidad, cubierto de tremendas grietas y cañones aún más negros que la tierra muerta de la que parecía estar hecho. No había nada más. Ninguna construcción, ni montañas, nada vivo o que lo hubiese estado en el pasado. Sólo una piel oscura agrietada por el paso del tiempo y la presencia de la Oscuridad.
- ¿Dónde estamos? - preguntó Sayëan a través de su casco. Al otro lado del enlace la habitual respuesta inmediata fué sustituida por un silencio lleno de dudas.
- Creo... creo que volamos hacia el norte, a unos doscientos kilómetros del blanco - Obviamente el piloto no estaba seguro de su posición sin referencias seguras ni más guía que unas coordenadas casi tan antiguas como el propio planeta.
- Sigue la ruta prevista - dijo Sayëan en un tono lo más calmado posible tratando de contagiar dicha tranquilidad al piloto.
- Tranquilo, el camino es correcto - le susurró su padre mirándole de soslayo.
Confirmando sus palabras apareció ante ellos una ligera elevación en el horizonte que poco a poco fue creciendo hasta convertirse en una meseta que abarcaba toda la superficie delante de ellos como si un muro dividiese el mundo. Las naves se elevaron ligeramente para alcanzar la meseta y continuaron su vuelo apenas unos metros sobre el suelo.
Al diferencia del resto de la superficie, la meseta parecía estar cubierta de colinas y otros accidentes en el terreno. Sin embargo, el suelo seguía siendo oscuro y muerto.
- Descendamos - dijo repentinamente el Señor Espectral - Ahora.
- Descended - ordenó Sayëan al piloto, que transmitió la orden al resto de naves con cierto alivio en su voz.
Con un siseo apenas perceptible las naves se posaron en la superficie levantando una ligera polvareda. En unos segundos las primeras escuadras se desplegaron formando un perímetro de seguridad. Cada guerrero dejaba un camino de huellas en el polvo desde las compuertas hasta su posición.
Incluso con los cascos puestos cada uno podía sentir el aire seco y caluroso que les rodeaba. Sin duda nada vivo podría soportar mucho tiempo la sofocante y espesa atmósfera del planeta.
Sayëan descendió del transporte escoltado por una escuadra de Ejecutoras y esperó junto a la compuerta a que desembarcase su padre. Este bajó con cuidado de la nave, irguiéndose cuan alto era mientras contemplaba sin ojos el terreno circundante. Sayëan lo observó recorriendo el enorme cuerpo con la mirada.
Durante el viaje por la Telaraña los técnicos habían terminado de ensamblar y ajustar las armas del Señor Espectral, revisando cada detalle en busca de desperfectos o averías. El hueso espectral estaba desgastado por el tiempo en muchos lugares que habían sido delicadamente reparados y protegidos con materiales más mundanos formando una segunda coraza. Sayëan lamentó que los arreglos tuviesen que ser tan poco elegantes, pero hacía mucho que los Ëaressi apenas disponían de la tecnología necesaria para mantener un señor espectral en perfecto estado.
- Estoy bien, hijo mío - dijo su padre intuyendo sus pensamientos. - Soy viejo, pero aún puedo luchar.
Como recalcando sus palabras, el Señor Espectral sopesó el arma principal que portaba, un enorme cañón shúriken que al contrario que los de otros señores espectrales sostenía con sus propias manos. Por un momento, con la coraza improvisada y sus armas, Sayëan vió en su padre lo que fué en vida: Un guardian sosteniendo su catapulta, listo para el combate. En el fondo, la intención de quienes habían cuidado del cuerpo del Señor Espectral había sido precisamente esa. Un enorme guardian.
- Haremos el resto del camino por la superficie - No tenía sentido arriesgar las naves. - Sacad los vehículos.
Obedeciendo sus órdenes, los vehículos del destacamento fueron sacados con cuidado de las bodegas de los transportes. Falcones, serpientes, motos y otros vehículos fueron formando dentro del perímetro mientras los guerreros esperaban para abordarlos. Una vyper modificada para el transporte, copiada de las usadas por los Arlequines, se detuvo junto al Señor Espectral, dispuesta para transportarlo.
Un ligero siseo a su espalda llamó la atención de Sayëan, que se giró lentamente.
- ¿Te encuentras bien? - preguntó preocupado.
- Estar bien... Aire raro... No vida. Pero estar bien. - La gutural voz de Brokaar denotaba el esfuerzo que le estaba suponiendo cada bocanada de aire. Sin embargo a cada segundo que pasaba su pecho parecía respirar con más facilidad. La proverbial adaptabilidad de los Kroot nunca dejaba de sorprender a Sayëan. - Oler ojos. - dijo de repente el jefe Kroot mirando a su alrededor.
30/09/2005
++++++ Informe Inquisitorial Ref. 8250-4332/Alfa De: Inquisidor Darius Iacobi Para: Cadia - Maestre Ordo Xenos
Pensamiento del Día: "El servidor del Emperador es sabio en su ignorancia"
Venerado Maestre,
Han llegado a mi conocimiento hechos de trascendental importancia para nuestra lucha contra el Caos en el Sector Cadiano. Es posible que haya localizado un instrumento que con la ayuda del Divino Emperador incline a nuestro favor la desigual lucha que libramos a las puertas del Ojo del Terror.
Durante una investigación por cobardía de un alto oficial de la Armada del Sector (que ya ha sido ejecutado por su vil actuación) obtuvimos datos sobre la localización de un artefacto alienígena de gran poder por cuyas descripciones he identificado como una Fortaleza Negra (Ref. Cruzada: Eldar - Talismán de Vaul). A continuación le adjunto un extracto del diario de a bordo del crucero del citado oficial.
+++++++ Crucero Imperial CLASIFICADO +++++++ Capitán CLASIFICADO
Fecha: CLASIFICADO "Hemos completado el viaje por la Disformidad a duras penas. Los daños sufridos en la batalla sobre Cadia han dañado el reactor principal y nuestro corto viaje, aunque nos ha salvado de la destrucción total ante el enemigo, nos han llevado a un sistema desconocido en el interior del Ojo del Terror.
El Oficial de Ingeniería y el representante del Adeptus Mechánicus a bordo han examinado los daños y han llegado a la conclusión de que tardaremos al menos tres semanas en estar en condiciones de realizar un nuevo viaje por la Disformidad.
Para agravar la situación nuestro Navegante me ha informado que la señal del Astronomicón, imprescindible para determinar nuestra posición y rumbo y poder regresar a Cadia, es errática y difusa. El Navegante achaca este fenómeno a las interferencias y distorsiones provocadas por viajar en el interior del Ojo. En cualquier caso aún no ha sido capaz de determinar con exactitud nuestra posición y trazar un rumbo seguro a casa.
Mientras se inician las reparaciones, que espero el Divino Emperador permita acaben cuanto antes, he ordenado que se examine el sistema en busca de fuerzas enemigas. Se trata de un sistema formado por una única estrella amarilla, un pequeño mundo helado y un extenso cinturón de asteroides que según mi astrónomo podría ser el último vestigio de un planeta ya desaparecido. Sin embargo dicho cinturón podría esconder fuerzas desconocidas, por lo que nuestros cazas lo examinarán en detalle"
(...)
"Llevamos ya aquí una semana. El sistema está vacío y sin el menor rastro de vida. Las reparaciones no avanzan como estaba previsto debido a la falta de repuestos. Todos nuestros intentos de comunicarnos con la Flota han sido infructuosos y nuestra localización sigue siendo una conjetura.
Algunos de los oficiales han sugerido adentrarnos en el espacio profundo a velocidad normal, pero he desestimado la opción. Ahí fuera estaremos en 'campo abierto', sin lugar donde ocultarnos, y la nave no está en condiciones de combatir. Como alternativa hemos trazado planes para ocultarnos en el cinturón de asteroides en caso de detectar presencia enemiga."
(...)
"El oficial de guardia ha realizado un descubrimiento asombroso. Durante su turno de vigilancia afirmó que, al mirar por los ventanales del puente, la estrella del sistema le 'saludó con un guiño' (textualmente). Lo que habría quedado en una simple anécdota debida al cansancio y el tedio de estar varados en este sistema se convirtió en un entretenimiento para la oficialidad que, dirigiendo los instrumentos de la nave hacia la estrella del sistema descubrieron una extraña anomalía gravimétrica."
(...)
"¡Es un mundo! ¡Sagrado Emperador! ¡Un mundo invisible! ¡La anomalía que detectamos es la gravedad provocada por un mundo oculto delante de nuestras narices! ¡Al acercarnos todos hemos podido ver como su silueta cubría la superficie solar!"
(...)
"Estamos en órbita sobre el extraño planeta. Lo llamo planeta porque estoy seguro de que lo es. Los demás siguen refiriéndose a él como 'La Anomalía'. Su superficie absorve la luz y las otras ondas electromagnéticas ocultándolo de la vista y los sensores. Su aspecto es... desconcertante. Parece formado de oscuridad, algo que no debería sorprendernos dado que estamos en el interior del Ojo. Sin embargo algo me dice que su naturaleza no es demoníaca. No ha habido ninguna reacción a nuestra presencia. Mis consejeros se han enfrentado unos a otros tratando de encontrar una explicación ante semejante fenómeno. Algunos sostienen que realmente es un agujero negro, pero apenas ejerce la gravedad de un pequeño asteroide. Otros mantienen que es un 'canto de sirena', una ilusión, para atraer naves perdidas y han sugerido bombardearlo. Yo digo que es un planeta. Mañana enviaré cazas a confirmarlo."
(...)
"Ha sido emocionante. Hemos enviado una pareja de cazas a investigar el planeta. Sus sensores indicaron que la negrura ante nosotros no era sólida, por lo que les ordené atravesarla. Perdimos la comunicación cuando desaparecieron en ella y temí haberlos perdido. Sin embargo, Loado sea el Emperador, ambos cazas remontaron su vuelo hacia el espacio, apareciendo de nuevo bajo nosotros. Los pilotos han descrito una superficie desolada y yerma, no sabemos si de manera natural o por alguna catástrofe. Las imágenes tomadas desde los sensores confirman su relato. También han indicado que no dejaron de detectarnos cuando se internaron en la negrura y que conservaron el enlace de radio entre ellos. Parece que las señales pueden atravesar la oscuridad de fuera hacia adentro, pero no a la inversa."
(...)
"He tenido una idea brillante. Descenderemos con el crucero hasta quedar bajo la Oscuridad, en una órbita baja. Eso nos mantendrá ocultos del exterior mientras terminamos las reparaciones."
(...)
"He examinado las imágenes tomadas por los cazas y las que hemos obtenido en la última semana bajo la Oscuridad. He hecho un descubrimiento aún más sorprendente si cabe: Ruinas. Los restos de una ciudad. El estilo de construcción no se parece en nada que haya visto antes. Es grácil y delicado a pesar del maltrato a que les ha sometido el tiempo. Desearía explorar las ruinas, pero las reparaciones están a punto de terminar."
(...)
"Las reparaciones han terminado. Debo cumplir con mi deber y regresar a Cadia cuanto antes así que lamentablemente no podré iniciar la exploración de los restos que hemos encontrado. Sólo hemos sobrevolado el área para tomar mejores imágenes que acompañarán mi informe. Sin embargo, tras informar del hallazgo al Mando Imperial si el Emperador y el Destino lo permiten, volveremos." El Shas'El había conocido otras razas, casi todas en el seno del Bien Supremo, pero ninguna tan antigua como los Eldar. A pesar de su disciplina y adiestramiento, no podía evitar sentir cierta curiosidad por estos seres ancestrales, casi tan viejos como la Vida en la Galaxia.
La inesperada aparición de los Eldar también había despertado en él ciertos temores. Sin duda tenían la capacidad tecnológica para causar la desaparición de Upsila, o al menos la tuvieron. Sin embargo sabía que era algo que no concordaba con su manera de actuar, más sutil y manipuladora.
Con curiosidad siguió observando cómo el enviado de los... ¿cómo se habían llamado?, pensó: "Ëaressi". Era la primera vez que escuchaba ese nombre. Conocía otros por múltiples informes, pero nada recordaba de estos desconocidos. El caso es que el enviado de los Ëaressi había solicitado permiso para subir a bordo del Kor Run'Al, sin escolta, para hablar con el Por'El M'Yen. Ahora el Shas'El era el tercer ocupante de una pequeña sala donde silencioso escuchaba la conversación entre M'Yen y Athareas.
- Esa nave debe ser destruida - decía con vehemencia en ese momento M'Yen. - Es una amenaza para todas las razas.
- Lo sabemos - El eldar hablaba con una frialdad que preocupaba al Shas'El. M'Yen estaba demasiado alterado para darse cuenta, o al menos no lo demostraba. - Pero los Ëaressi no tenemos capacidad para hacerlo - Athareas levantó una ceja como si de un guiño a M'Yen se tratase.
- Nosotros tampoco podemos, podríamos iniciar una guerra civil - De pronto M'Yen cayó en la cuenta de a qué se refería Athareas. - ¿El... Imperio? ¡Eso supondría traicionar a nuestros hermanos! ¡Por equivocados que estén...! - Athareas levantó una mano tranquilamente, haciendo callar a M'Yen, que pareció algo disgustado a pesar de acatar el gesto. El Shas'El se sorprendió de la facilidad con que el eldar manipulaba a M'Yen, que siempre había destacado por su arrojo y descaro. "...a no ser que M'Yen esté fingiendo", pensó de pronto el Shas'El.
- Es el único modo. - Athareas bajó la mano - Y lo sabes.
- ¿Me han traido para que contemple esta pantomima? - dijo inesperadamente el Shas'El. - Es bastante obvio que ambos ya han llegado a la misma conclusión. - El Shas'El miró ceñudo a M'Yen - No es necesario que finja estar abrumado por la sugerencia de traicionar a nuestros compatriotas, que han creado esa... cosa.
Athareas miró al Shas'El, el cual le devolvió y mantuvo la mirada. Durante un largo minuto se observaron fijamente mientras M'Yen, desconcertado por el silencio de ambos, los miraba alternativamente.
- Shas'El, le aseguro que Athareas no haría semejante sugeren... - El Shas'el cortó la frase con un ademán de la mano, pero sin apartar la mirada de Athareas. M'Yen miró también a Athareas sin comprender lo que ocurría, y para su sorpresa este esbozó una ligera sonrisa que por desgracia sólo mostraba amargura, y no alegría.
Acostumbrado a la diplomacia, el diálogo y en ocasiones la demagogia y la palabrería, M'Yen tardó en comprender que no siempre eran necesarias las palabras. Tanto Athareas como el Shas'El eran guerreros, y ambos comprendían mejor que M'Yen la situación. En un cruce de miradas habían evaluado las opciones y llegado a la misma conclusión.
- ¿Cómo lo haremos? - preguntó el Shas'El - El Imperio no nos creería si nosotros los Tau les contamos lo sucedido, o pensarían que es una trampa. Y mucho me temo que tampoco los Eldar...
- Tenemos medios para hacer llegar la información al Imperio Humano - tranquilizó Athareas al Shas'El - De hecho...
- ...ya les han informado, ¿verdad? - terminó el Shas'El.
- Apenas tenemos tiempo, y los humanos tardarán aún en reunir fuerzas para enfrentarse a esa flota. Era necesario darse prisa.
- ¿¡Entonces a qué ha venido todo esto!? - exclamó M'Yen contrariado. - ¡Si ya tenían tomada la decisión, ¿por qué nos han informado?!
- Porque nos necesitan para ayudar a los Humanos retrasando a la flota, Por'El - respondió el Shas'El en lugar de Athareas, que lo confirmó con un leve asentimiento. - Si nuestros hermanos intuyen que el Imperio les busca, desaparecerán. Debemos distraerles mientras los humanos se preparan. Además, estoy seguro que Athareas ha pensado algo más...
- Es necesario tener un seguro. No podemos permitir que esa nave escape de los humanos.
- ¿Qué quiere decir con eso? - M'Yen sabía que las consideraciones militares no eran lo suyo.
- Que sabotearemos el Justicia de Tau'Va para facilitarles la tarea. Y llegado el caso, destruirlo desde dentro antes de que huya, ¿no es así?
- ¿Y cómo vamos a hacer eso? - M'Yen estaba disgustado porque el plan se esbozase sin su intervención.
- Supongo que nuestro... aliado también habrá pensado en eso - El Shas'El miró a Athareas esperando la respuesta.
- Si me permite, desearía que viniesen a bordo los capitanes Aryadel y Jeriah. Ellos le explicarán los detalles.
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